La necesidad de medir: avance, efectos e impactos

¿Es posible dirigir el rumbo y devenir de una Ciudad Inteligente sin conocer el efecto que producen nuestras decisiones?
¿Conocemos el impacto que causan las mismas?

El proceso de dirección estratégica en todo tipo de organizaciones, tanto del sector público, como en la empresa privada, es decir, cuando analizamos el entorno que nos rodea y nuestra propia organización y elegimos un camino determinado para intentar lograr nuestra meta de una forma estructurada solemos acompañarnos de indicadores que nos indican el grado de avance de nuestro propósito. Así, sabemos que estamos a un porcentaje determinado de ejecución de un programa o proyecto determinado y que este va bien.

¿Es suficiente? ¿debemos conformarnos con saber cuanto avanzamos? Nuestra opinión es que nada más lejos de la realidad. Veamos.

En la ilustración de la izquierda podemos ver la pirámide de servicio necesaria para la generación de resultados sobre la ciudadanía, el entorno o cualquier otra dimensión de inteligencia de la ciudad.

Una acción que resulta de tres factores que explicamos a continuación:

  • Productos

  • Efectos

  • Impactos

Si nos situamos en el punto de vista de una corporación local, estos factores tendrían la siguiente interpretación:

1 – Los productos que se generan desde un ayuntamiento en el ejercicio de sus competencias son, fundamentalmente, de tres tipos:

  • Normas o reglas (en la que se incluyen los mismos planes estratégicos y programas)

  • Bienes físicos (infraestructura, básicamente.)

  • Servicios (prestaciones directas).

 

2 – Los productos generan resultados o efectos cuando éstos son utilizados y cumplen una función, tanto en el seno de la propia entidad, como en el exterior, para la sociedad en su conjunto.

 

3 – Finalmente y, según la pirámide vista con anterioridad, los impactos representan transformaciones cualitativas y cuantitativas en la Sociedad. Normalmente, no están al alcance de la acción de una sola entidad; algo que ha puesto especialmente de manifiesto el paradigma Smart City.

¿Nos importan los resultados de nuestra estrategia?

No basta con la generación de “productos” sino que, más allá, si nuestra estrategia de desarrollo inteligente pretende incidir en el avance y progreso de nuestra sociedad más cercana, hemos de ser capaces de medir el efecto e impacto que provocan nuestra decisiones estratégicas.

Veamos un ejemplo que nos ayudará a entender mejor estos conceptos y que, por tanto, refuerza la necesidad de medir a la hora de implantar una formulación estratégica cualquiera, como es el caso de la que requiere el desarrollo inteligente de la ciudad.

¿Cómo orientar la definición de un Cuadro de Mando Integral?

Partiendo de la idea base de que el Cuadro de Mando Integral (en adelante, CMI) tiene sentido cuando la entidad cuenta con una formulación estratégica concreta, esto es, fruto del análisis externo/interno, que da respuesta por tanto a necesidades de los distintos agentes que nos rodean y que se instrumenta a través de las correspondientes líneas de actuación, a continuación expresamos una sencilla forma de definir y estructurar un CMI que da respuesta la necesidad de medir avances, efectos e impactos.

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Identifiquemos las PERSPECTIVAS DE DESARROLLO sobre las que se extiende nuestra visión. Éstas serán los ámbitos sobre los que se producirán los efectos e impactos referidos con anterioridad.

Si tomamos como referencia la Estrategia Local de Ciudad Inteligente, encontraremos que ésta tiene en consideración las siguientes perspectivas de desarrollo:

  • Actividad e impulso empresarial

  • Confiabilidad

  • Cultural

  • Digitalización

  • Empleabilidad

  • Habitabilidad básica

  • Igualdad e inclusión social

  • Movilidad y accesibilidad

  • Salubridad

  • Seguridad

  • Sostenibilidad del medio

  • Talento

  • Actividad turística

Esta conexión entre la visión y las perspectivas de desarrollo nos permitirá aterrizar de una forma adecuada un concepto tan subjetivo como suele ser el enunciado de la visión, poniendo nuestra atención sobre el/los resultado/s y no sólo sobre actuaciones y proyectos.

En este sentido, será posible conocer, por ejemplo, si estas actuaciones están contribuyendo a ser un gobierno municipal más confiable o si, además, provocan que la ciudad respeta la igualdad y favorece la inclusión social.

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Desarrollemos las perspectivas en torno a ÍNDICES y OBJETIVOS CONCRETOS que permitan generar una estructura más fina de efectos e impactos.

Efectivamente, puede ocurrir y ocurrirá que una perspectiva cualquiera, objeto de interés para nuestra estrategia, se pueda definir mediante varias magnitudes que le den sentido.

Si continuamos con el ejemplo anterior, el grado de Confiabilidad que genera el gobierno de la ciudad puede estructurarse en torno a índices (o medidas) como son la Participación, Transparencia, Eficacia, Coherencia y, finalmente, la Rendición de Cuentas. Este análisis fino de una perspectiva de desarrollo favorecerá la posterior definición de objetivos concretos.

Así, nuestro ayuntamiento podrá expresar en torno al índice de Eficacia objetivos del tipo:

  • Nuestra entidad ofrecerá, antes de 2021, un 50% de servicios electrónicos más de los que ofrece al ecosistema empresarial en la actualidad”. Es decir, … un efecto deseable.

  • “Nuestra entidad disminuirá en un 30% el coste de los servicios públicos dedicados a atención ciudadana en base a la implementación electrónica del total del catálogo de procedimientos municipal durante 2020”. Es decir, … un impacto deseable.

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Finalmente, estaremos en disposición de definir las medidas o INDICADORES que facilitarán obtener la información necesaria para conocer si avanzan nuestros objetivos y, por tanto, índices y perspectivas de desarrollo.

Unos indicadores que requerirán tener en consideración los siguientes aspectos:

  • El indicador debe responder a un objetivo, índice y perspectiva de desarrollo concreta.

  • Debe identificarse un responsable claro de su medida.

  • Necesita especificar, junto al objetivo, una meta concreta.

  • Requiere la definición de un método concreto de medida: fórmula.

  • Debemos conocer y poder acceder con la frecuencia necesaria a una fuente de datos concreta

Y, muy importante:

• El indicador debe contar una asociación clara de actuaciones capaces de lograr su meta (o la del objetivo al que pertenece).

No queremos concluir esta breve nota técnica sin expresar la relación entre los conceptos que acabamos de exponer:

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